Lava el parachoques utilizando una cubeta con detergente para cocina y agua. Utiliza un cepillo limpio para raspar todos los trazos de aceite, de cera vieja y de oxidación. Seca el parachoques con toallas de algodón.
Aplica una pincelada de compuesto medio para lustrar sobre una toalla de micro fibra, y frota la zona con el raspón con movimientos circulares. Puedes quitar los raspones de las luces que han penetrado dentro de la pintura, pero no dentro de la pintura base, solo con el compuesto para lustrar. Frota hasta que las marcas abrasivas o la pintura que se haya transferido, desaparezcan. Utiliza cera para lustrar en una toalla de micro fibra para lustrar la superficie y restaurar el brillo de tu parachoques.
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